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Sombras, tercera parte

Sep. 30th, 2005 | 01:20 am
mood: artistic artistic
Music: FF7AD - Tifa no Theme (Piano Version)


La ciudad de noche
Originally uploaded by nyo :3 foticos.
Se levantó como si de un nuevo día se tratase, pero un día apagado, pues en su mundo no existía la luz. Solo habían recuerdos del pasado, del pasado ayer, cuando la soledad la invadía.
Pero todo aquello, eran solo imágenes, palabras sin sentido, como su existencia; imágenes y palabras vacías, pues no existía.
Miraba a todas partes sin entender, porqué todo era oscuridad, que en realidad era su corazón. Ahí encontró rostros olvidados a causa de otros, que también allí se hallaban.
Pensaba en el suelo que pisaba y que parecía no tener fondo y, observaba hacia lo alto, de donde provenía, recordando la caída y después... Nada más...no habían recuerdos...
Notaba un vacío en su ser, tan vacío como la oscuridad que la envolvía, profundo, sentía como absorbía lo que ya no era. Acurrucada, no pensaba, se negaba a existir, las horas eran días de espera, los segundos, los minutos semanas... la eternidad.

A lo lejos apareció una luz, blanca, que destacaba en aquella oscuridad tan vacía y llenaba de pureza aquello que cubría, y a la vez era como si la llamase.
Extendió sus brazos intentando alcanzar la luz; atravesaron sus ropas unas alas negras, pobre ángel caído...
“¿Acaso no sabes que aquellos sumidos en la oscuridad están condenados a vivir en el olvido?”
Volaba hacia la luz y a medida que se acercaba a la luz era más cálida, más intensa, cubriendo la inmensidad, hasta que la envolvió y sintió aquellos brazos, protegiéndola...

Pobre ángel caído que lloras lágrimas negras en la noche, pues nadie las ve, y es tu amargura el gozo del olvido, el susurro de sus labios, cuando abres tus ojos...
“Dime, ¿qué es lo que ves?, ¿son sus ojos de zafiro?, ¿su melena dorada?, la luz que te iluminaba, ¿la recuerdas?!

Todos nacemos con una meta, y descubrimos un motivo para vivir, al que nos aferramos aun inconscientemente. En realidad, ya no era necesario un motivo para vivir ni ideas en las que pensar; vivir era el único motivo que la sujetaba a ello.

La cogió de la mano y la llevó a su mundo. Ella la oscuridad, él la luz. Un mundo de sueños, en el que él era el pintor y ella la musa, inventado historias sin finales tristes y principios fantásticos que daban lugar a la imaginación. Él era un sueño, un sueño muy hermoso que se acercó una noche a ella para contarle la historia de dos amantes que querían estar juntos, pero el destino les había separado.
Ella despertó, el sueño se había esfumado.

Y seguía sin recordar quien era, solo había pasado un segundo,...
“¡Qué desesperación! Separados por el día y la noche...”

Pobre ángel caído que lloras y tus lágrimas no veo.
En un segundo que fue tu existencia, jamás recordado, siempre en el olvido, y será lo único que vuelva a tu mente, y lo repetirás una y otra vez. Labios que susurran llanto, mejillas ahogadas en tu última súplica al destino, teñidas por el negro con que tus ojos se adornaban.

La pena, la tristeza, el miedo... Terminaron por llevarse la vida que apenas retenía.
“¿Sabes por qué de noche el cielo está oscuro? Es porque él no está, y sientes que falta su luz, porque sabes que existe, y por ello lo añoras”

Aquellos ojos de zafiro, aquella melena dorada... Siempre estarán en mi, aunque deje de existir, yo los recordaré.



Allí estaba aquella sombra, en mi sueño, dos sombras cogidas de la mano reflejándose en los escaparates de la ciudad...

FIN

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Mascota virtual

Sep. 17th, 2005 | 12:53 am
mood: thoughtful thoughtful
Music: Gorillaz - Fell Good Inc.


my pet!


Habéis visto cosa más pesiosa? :3

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'Sombras', segunda parte

Sep. 15th, 2005 | 03:43 pm
mood: bouncy bouncy
Music: Natalie Imbruglia - Smoke

El Sol había bajado a vernos.
Llevaba el Astro Sol una melena dorada, piel morena y dos obeliscos de zafiro.
Lo iluminaba todo, el día, la noche, la oscuridad más profunda... El corazón de Aeris.
Era capaz de hacerle sonreír incluso cuando lloraba y tenía ganas de gritar. Aquel soplo de esperanza, al llegar el crepúsculo, su rostro era radiante, influida por la sonrisa de Osamu, se convertía en el Astro Luna; plateado y enigmático.

Juntos observaban las nubes pasar durante el día, y las estrellas y luceros de noche, deseando estar juntos siempre, sintiendo las dulces melodías del amor, viendo como llegaban las luces del alba, pensaban que su destino era estar siempre juntos.
Miraban también la lluvia caer, desde lo más alto del edificio de fachada cristalina, paredes transparentes que evitasen la caída. Las gotas resbalaban por las ventanas, enormes ventanales que les permitían verlo todo.

Aquel día hubo una gran tormenta... Cada vez caían más gotas suicidas, algunas, arrepentidas, se resistían a caer aferrándose a los resbaladizos vidrios y miraban a los que moraban dentro, exhalaban, empañando los cristales y se dejaban a merced del viento que las llevaba.
A todas ellas se unió un amor marchito que añoraba la luz del Sol que ahora solo tenía luz para la Luna.
De la mano de un puñal helado, cuando la Luna había dejado por un instante el Sol, acabando con aquellos lazos que unían a Osamu y a Aeris.

Fue cuando se escuchó aquel grito abrumador que hizo que la vida de Aeris perdiese su significado.
Es aquel recuerdo el que atormenta el frío corazón de Aeris, quien ya no recibe el amor de Osamu.
Intentando recordar aquellas palabras que llenaban cada día, procurando no llorar, pero sin embargo se sentía sola... es tan injusto que no te permitan mantener ciertos sentimientos, estar pendiente de tantas envidias, dedos que te señalan y voces que te critican, es tan injusto.
Y aún se echaba la culpa, de haber eclipsado el Sol.

Y se mantenía aquel reflejo, una sombra caminando junto a la suya, pero no había nadie a su lado, cuando ella se halla ido no habrá ni un atismo de lo que fue su existencia, nadie se habrá percatado.

Se aproximaba el invierno, Aeris seguía inmóvil. Observaba la lluvia caer y precipitarse al vacío. Iba subiendo las altas escaleras, de piso en piso, no sin rumbo, por aquel edificio de cristal - como aquel jarrón, coronado con el cielo de noche y cientos de espinas por cada peldaño -. Durante su dramática subida, ninguno de sus pasos fue acompañado por los susurros de un piano, que simbolizaban el desenlace de una historia.

Se acercó firmemente al borde de aquel abismo, observando las luces de la ciudad, las lágrimas, que se habían congelado en sus mejillas, ahora se confundían con las gotas de lluvia.

Como deciros lo grande que era el amor que Aeris sentía por Osamu, y lo inmenso que era el del Sol por la Luna, que no le importó a ella dejar de brillar en las tinieblas para estar juntos.
Mientras Aeris caía pensaba en Osamu, quien le estaría esperando. Y aunque parecía el final, ella sonreía, pues la muerte es solo el principio de la historia, la historia de dos sombras...

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'Sombras', primera parte

Sep. 14th, 2005 | 07:57 pm
mood: working working
Music: The Beatles - Yesterday

Se escuchó un grito abrumador. Después, un silencio eterno.
Más tarde, la sombra de una enorme nube tapó la silueta de la Luna. Aquella noche de Luna Llena, primer viernes de marzo; una noche, aunque iluminada por aquel rostro plateado y enigmático, oscura, como ahora el corazón de Aeris.
No hubo invierno más frío que su mirada. Se marchitó por completo, tal como la rosa que le había regalado en aquel jarrón de cristal, y que, la impotencia, más que la rabia, la había llevado a aliviar temprano sufrimiento.
Se le acababa el aire, dentro de una bóveda que ella misma había construido para aislarse de todo.
El cálido siena de un atardecer había logrado derramar una gota del hielo que la cubría, resquebrajándose, se sentía destrozada, llena de grietas por las que se escapaban emociones.
Aquella bóveda de auto culpabilidad la ahogaba.

En sus ojos se contenían lágrimas secas, que volvían a florecer, regadas por los recuerdos que aparecían con el cercano otoño de hojas caídas, aquellos amargos granizados de limón, en aquella terraza de verano observando el atardecer en la playa de su vida, donde amó por primera vez.

Espuma blanca y salada bañaba su cuerpo, sentada entre el horizonte de tres universos... Un mar de arena ocre de orilla blanca y fina; un desierto de olas espumosas y bordes irisados y confusos, con su tono violáceo y su tacto profundo; remarcado con un techo repleto de almohadas mullidas, el suave cian finalizaba en un magenta recubierto de suaves pasteles y melocotones, estrellado en aquella noche sin vigía.

El día había perdido su amuleto dorado, mostrando su resentimiento en aquellos labios pálidos que se sellaron, con una sonrisa invertida. Sus ojos se camuflaban en la mirada atónita y amenazante del triste y manso temporal, despeinado, mostrando su crespada y destellante cabellera de tormenta, la lluvia y las lágrimas se avecinaban en aquel día gris, sin color, sin vida.

Caminó sin pensar, por las sendas de un bosque de acero y vidrio lleno de identidades, que inician una jornada de una serie infinita que nunca finaliza, la rutina de cada día.

Recorría la ciudad por los caminos y valles asfaltados, mirando su reflejo en los escaparates, a medida que avanzaba, su sombra la seguía, haciéndose cada vez mayor, pesando cada vez más en el corazón de Aeris, una sombra más.
Mientras todos aquellos autómatas se cruzaban en su camino hacia la salida de la ciudad, ella olvidaba quien era, no se planteaba nada, solo caminaba, al tiempo que perdía la razón... Solo se esforzaba por continuar aquellos pasos perdidos.

El paisaje del entrante otoño era más alegre que la expresión de su cara, había salido de la ciudad, hacia un bosque real, donde los individuos no tienen rutina, los cuales la recibían con una alfombra, un lienzo de hojas secas color pardo y árboles desnudos.
Su paso dejaba de acelerar y posaba su atenta mirada en lo que la rodeaba. Quizás los árboles no eran tan altos como los edificios de la ciudad, tampoco se iluminaban por la noche, son seres vivos que no piensan, que no se mueven, que no tienen miedo, no sufren. Ella deseó ser un árbol para dejar de sufrir, parecía tan fácil el solo hecho de desearlo, si sus lágrimas fueran semillas sus pies se hundirían en la tierra, sus brazos se convertirían en ramas y su mente solo sería sabia... Así el tiempo haría cuenta de ellos.

El bosque entero era un grupo de árboles que siempre se mantenía unido, como los edificios de la ciudad. ¿Cómo sería formar parte de algo? ¿Cómo era aquella sensación de unión?
Aeris se detuvo ante el que más le había llamado la atención, un árbol hermoso, que además, conservaba sus hojas, formando una gran copa de la que pendían frutos carnosos; la coraza que protegía su tronco tenía un bello verde oscuro aterciopelado y un marrón con un tono de carmín tan intenso como el color de la sangre que ella ya había visto, estaba tan vivo.
La vida que emanaba de aquél árbol, impasible ante el tiempo, la recordaba a alguien, era el único árbol que se diferenciaba de los demás. ¿A quién le recordaba?
Aeris quería ser como aquel árbol...

Hubo alguien que le hacía compañía en el camino, en la rutina, que se reflejaba junto a ella en los escaparates de la ciudad, que le hacía tener confianza en quien era; el motivo que todos necesitamos para vivir, aquel que ella perdió...

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Cosas de la vida cotidiana

Sep. 14th, 2005 | 11:47 am
mood: complacent complacent
Music: Dave Seaman Pres Group Therapy - My Own Worst Enemy

Llevo unos días pensandolo, necesitaba decir más cosas en mi blog que no encajaban con lo que escribo ahí... más ue decir, necesito contar cosas más cotidianas.

Hace poco tuve una conversación con un amigo que hacía tiempo no veía, me comentó con mucho detalle varias de las cosas curiosas que le habían sucedido estos últimos días, yo apenas supe que contarle sobre mi y es algo que me pasa siempre, que no tengo nada que contar sobre mi. Espero sacar algo de provecho de esto.

Por otro lado, creo que es un buen momento para empezar, ya que la próxima semana empiezan las clases del instituto y me gustaría ir comentando que tal me va este año, ya que el anterior no me fue tan bien como a mi me hubiese gustado.

Hoy me ha dado por mirar mi horóscopo, soy Libra:
'Este año te esperan muchas sorpresas a todos los niveles. Lo que hasta ahora parecía que no podía ser, finalmente te va a sorprender y cambiará tu vida de manera radical, abriéndote a nuevos retos, personas e inquietudes. Quizás la constante actividad, bastante dura durante algunos meses, repercutirá en tu salud física y quizás necesites ayudarte de algún tipo de terapia para relajarte. Sin embargo tu excepcional salud emocional y tus fuerza mental harán que te encuentres radiante en todo momento; vas a conocer a varias personas interesantes durante todo el año, una de las cuales calará muy hondo en ti.' Suena interesante.
Pd: no me gusta el rosa, pero el fondo se queda rosa xD

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